10 errores clásicos de la dieta moderna
Los expertos han identificado los diez errores más habituales que solemos cometer en la dieta moderna.
Entre esos errores, indican como mayor consumo de comida precocinada, abuso de refrescos y zumos envasados,… Hábitos que han empobrecido nuestra dieta. Se los mostramos en los siguientes puntos que detallamos con suma importancia:
1. Demasiados azúcares refinados
Sin darnos cuenta consumimos más azúcar del que creemos. El gran problema es que este se encuentra en todas partes y no es fácil identificarlo. Esto se debe a que no se encuentra solo en los dulces sino también en las salsas como la de soja o en el maíz en conserva que echamos a las ensaladas. Un ejemplo de ello es la denuncia que ha hecho la Organización Mundial de la Salud sobre la cantidad de azúcar que contiene el ketchup, una cucharada sopera contiene 4 gramos de azúcares.
Por ello, el consumo de azúcar se ha disparado en los últimos años, calculándose que su consumo aporta unas 500 calorías diarias.
2. Demasiadas bebidas con gas y zumos de frutas envasados
Se recomienda comer con agua, ya que beber azúcar es peor y más peligroso que masticarla, ya que el cuerpo sintetiza de manera diferente las calorías que provienen de los líquidos y las que vienen de los sólidos.
3. Comemos porciones demasiado grandes
En general consumimos más calorías de las que quemamos a lo largo del día. Uno de los problemas del Primer Mundo es este, la sobrealimentación. Los alimentos procesados, los azúcares y los lácteos en su conjunto forman un aporte calórico muy difícil de quemar en el día a día.
4. Se han eliminado las grasas tradicionales
Se han sustituido por aceites vegetales procesados. Durante mucho tiempo ha formado parte de las recomendaciones de los nutricionistas y dietistas, sin embargo, se ha comprobado que estos aceites procesados son ricos en omega 6, un ácido linoleico que aumenta el riesgo de desarrollar ciertos tipos de cáncer. Asimismo, estos aceites procesados se hidrogenan muchas veces convirtiéndose en grasas trans.
5. Hemos dejado de comer mantequilla
No es uno de los alimentos más sanos, pero sí lo es en comparación con sus sustitutos, ya que contiene nutrientes que nos protegen frente a las enfermedades del corazón, como la vitamina K2.
6. Nos ha seducido la soja
Sin embargo no nos hemos parado a pensar en su aporte calórico. Es beneficiosa para la salud pero su aceite es una gran fuente de calorías. Esta grasa suele encontrase en los alimentos precocinados, por ello es mejor no comprar comida procesada o elaborada.
7. Consumimos mucho trigo
Lo encontramos en cantidad de alimentos, desde el pan hasta la pasta y los pasteles. El problema es que el trigo de hoy no se parece al tradicional, ya que contiene entre un 20% y 30% menos de minerales como magnesio, hierro, zinc y cobre, y es mucho más perjudicial para las personas con intolerancia al gluten.
8. No comemos huevos
En los últimos años su consumo ha descendido más de un 30%. Pero no debemos olvidar que el huevo es un alimentos de alta calidad y muy nutritivo, siendo un alimento perfecto para muchos nutricionistas.
9. Comemos más comida precocinada que nunca
Al contrario que el huevo, el consumo de comida precocinada ha aumentado, con sus cantidades de azúcares, aceites vegetales y grasas trans. Por ello, los expertos advierten y aconsejan que miremos bien las etiquetas antes de comprarla. Aún así, es preferible eliminar estos platos de nuestra alimentación.
10. Nos aficionamos a dietas bajas en grasas
Pensamos que para perder peso debemos eliminar todas las grasas, y esto no es así, ya que nuestro organismo no debería quedarse sin colesterol bueno y sin la grasas que recubren las células. Además estas dietas vienen acompañadas del efecto rebote.
Fuentes e imágenes: El Economista
