¡Lo que nunca debes perdonar a tus hijos! si no quieres ser humillado en la vejez.
En la vejez, muchas personas se encuentran viviendo situaciones que nunca imaginaron: silencios que pesan más que gritos, visitas vacías que no significan compañía, llamadas que no llegan y gestos que duelen más de lo que se confiesa. Todo esto suele justificarse en nombre del amor familiar, pero no debería ser así. La edad no convierte a nadie en un ser prescindible ni en una figura decorativa dentro de la vida de sus hijos. El respeto no se pierde con los años; la dignidad tampoco. Por eso es fundamental reconocer que hay comportamientos que, aunque vengan de un hijo, no deben aceptarse ni perdonarse, porque aquello que se tolera en silencio termina convirtiéndose en costumbre.
