Madre dejó un guante encima de su bebé prematuro, al otro día enfermeras se impactaron.

Si bien es cierto, hace años, una madre de Texas tuvo un parto precoz debido a que padecía preeclampsia severa, además de hipertensión arterial, edemas y otros más sufrimientos que perjudicaban seriamente su embarazo.

Debido a ello su bebé tuvo su llegada al mundo 12 semanas antes de lo previsto. Agraciadamente fue posible su nacimiento, pesando menos de 1kg y persistiendo más de 140 días en la UCIN (Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales).

La madre lo cuidaba por todo el día, haciéndole sentir su calo. No obstante, odiaba tener que separarse de él en las noches, pues el Hospital tenía estrictamente prohibido que alguien persistiera con ellos por la noche, sólo las enfermeras de guardia conseguían tener acceso para estar al pendiente de ellos y atender cualquier dificultad que pudiese surgir.

La mujer es Doctora en Ergonomía y Factores Humanos y se pasó día y noche pensando algo para realizar que su hijo la sintiera junto a él estando o no ella.

Finalmente procedió a el brillante plan de llenar un guante de látex con semillas (guantes de los que se usan para jardinería o lavar) y lo colocó a un lado del bebé durante las noches que estuvo hospitalizado. La madre del bebé abrazaba el guante continuamente para que se impregnara con su aroma y el bebé pudiera notar su presencia.

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Mediante su estancia en el Hospital cuidando de su bebé, pensó dignamente en hacer algo por su bebé y otros que estaban en la UCIN. Una vez que su pequeño fue dado de alta, se dedicó a hacer más guantes repletos de semillas y los donó al Hospital, con la promesa de mejorarlos para continuar ayudando a más bebés prematuros.

Con el tiempo, fundó la empresa Natured by Design y recibió un admirable subsidio de la famosa Opra Winfrey, a quien le apasiona ayudar a los demás. El guante, no sólo gestionaba la comodidad del bebé e imitar la sensación del tacto de los padres, sino además, ayudarlo en su autorregulación de la respiración y disminuir los episodios de falta de oxígeno.

Un proyecto independiente de investigación clínica analizó el funcionamiento del Zaky (el guante creado por la mujer, así decidió llamarlo ella) y ultimó que los bebés que lo utilizan (siempre con el aroma de mamá o papá) no registraron en absoluto episodios de insuficiencia de oxigenación, a diferencia de los que usaron el guante sin aroma familiar, que sólo se redujo en un tercio de las complicaciones comunes. Sin duda este enorme invento mantendrá un poco calmados a los papás mientras sus bebés estén en la UCIN y ellos a su vez, concebirán el calor de la familia. ¡Aplausos para esta creativa mujer!